SOLO PARA HOY Decálogo de la vida cotidiana del papa Juan XXII Solo por hoy …



SOLO PARA HOY

Decálogo de la vida cotidiana del papa Juan XXII

Solo por hoy trataré de vivir el día, sin querer resolver el problema de mi vida a la vez.

Solo por hoy me ocuparé de mi apariencia: me vestiré con sobriedad; No levantaré mi voz; Seré cortés de maneras; No criticaré a nadie; No pretenderé mejorar o disciplinar a nadie excepto a mí mismo.

Solo por hoy seré feliz en la certeza de que fui creado para ser feliz no solo en el otro mundo, sino también en esto.

Solo por hoy me adaptaré a las circunstancias sin exigir que las circunstancias se ajusten a todos mis deseos.

Solo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que como la comida es necesaria para la vida del cuerpo, la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

Solo por hoy haré una buena acción y no le contaré a nadie.

Solo por hoy haré al menos una cosa que no quiero hacer y si me siento ofendido por mis sentimientos, me aseguraré de que nadie se dé cuenta.

Solo por hoy haré un programa: tal vez no lo seguiré a propósito, pero lo haré. Y me veré desde dos dolencias: la prisa y la indecisión.

Solo por hoy creeré firmemente, a pesar de las apariencias contrarias, que la buena Providencia de Dios trata conmigo como si no existiera nadie más en el mundo.

Solo por hoy no tendré miedos.
De una manera particular, no tendré miedo de disfrutar de lo bello y de creer en la bondad.
Bien puedo hacer, durante doce horas, lo que me asustaría si pensara que tengo que hacerlo toda la vida.

"Basta de cada día su problema"
(Mt 6,34)