¿Sirve la confianza empresarial como indicador de cómo va a ir la economía de un país?


La decisión de invertir en un negocio, más allá de cuestiones técnicas de orden económico, requiere de una importante dosis de confianza. Invertir consiste en sacrificar el uso de recursos actuales, que podrían ser por ejemplo consumidos, para destinarlos a la producción de nuevos recursos futuros.

El ejemplo más sencillo de inversión consistiría en la decisión de un campesino que destina parte de lo cosechado de un año para la siembra y así tener mayor producción en la siguiente cosecha.

Por lo tanto, ante un negocio, lo normal y racional es estar dispuesto a sacrificar mayor cantidad de recursos actuales en la medida que mayor confianza tengamos en una productividad de la cosecha futura. Estos recursos son los que denominamos recursos financieros.

Si la productividad futura cae o se quiebra la confianza de obtener la retribución prometida por el sacrificio de recursos, la propensión a invertir disminuirá, por lo tanto, la oferta de esos recursos destinados a la producción se contraerá.

Así como en el mercado de cualquier tipo de bien cuando cae la oferta aumentan los precios, una contracción de la oferta en el mercado de recursos financieros implicará un aumento de su precio, que denominamos tipo de interés. En consecuencia, una pérdida de confianza en los negocios de un país comportará alzas en los tipos de interés.

El buen funcionamiento de una economía no dependerá sólo de la confianza en el consumo actual sino también en la confianza empresarial, en los negocios. Podría darse que una economía tuviera un horizonte futuro no muy halagüeño pero que mostrara un buen consumo actual.  La confianza empresarial nos revelará mejor hacia dónde va encaminada la economía del país. 

En artículos anteriores se ha tratado la importancia de la confianza a través de los indicadores generales de confianza y el índice de confianza del consumo que elabora la OCDE. De igual manera, el índice de confianza en los negocios que también publica la OCDE constituye un indicador adelantado acerca de cómo va a ir la economía de un país atendiendo al punto de vista de la inversión en los negocios.

En el siguiente gráfico se puede observar de forma destacada este indicador de confianza empresarial para la OCDE y para un país industrializado como Alemania. Este país muestra un indicador superior a la media de la OCDE pero su evolución se muestra de forma muy acompasada. Está claro que lo que sucede a nivel de la OCDE y lo que acontece en Alemania en términos de confianza empresarial está muy relacionado. Y es que las noticias sobre la economía alemana se toman muy en serio en toda la zona euro.

La evolución en los últimos trimestres revela que la confianza empresarial promedio de los países pertenecientes a la OCDE se va reduciendo de forma importante. Así mismo, Alemania está sufriendo un proceso de caída en la confianza empresarial importante. Dado que los tipos de interés en la zona Euro están a niveles mínimos, la caída de la confianza empresarial revelaría una problemática en la productividad futura de las inversiones.

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Ilustración 1 Evolución del Índice de Confianza Empresarial de la OCDE (negro) y Alemania (azul).

La evolución en los últimos trimestres revela que la confianza empresarial promedio de los países pertenecientes a la OCDE se va reduciendo de forma importante. Así mismo, Alemania está sufriendo un proceso de caída en la confianza empresarial importante. Dado que los tipos de interés en la zona Euro están a niveles mínimos, la caída de la confianza empresarial revelaría una problemática en la productividad futura de las inversiones.

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Ilustración 2 Evolución del Índice de Confianza Empresarial de la OCDE (negro) y España (lila)

En el caso de España, se puede observar que la confianza empresarial fue superior a la media en los últimos cinco años, pero resulta curioso que mientras está cayendo la confianza en promedio en la mayoría de las economías europeas, la confianza sobre el futuro de los negocios en España repunta.

Otro caso especial lo constituye Brasil. En los últimos cinco años Brasil ha mostrado un índice muy inferior a la media de la OCDE aunque en los últimos años ha ido reduciendo al brecha de forma considerable. 

En los últimos trimestres la confianza empresarial en Brasil ha aumentado lo que reflejaría un futuro al menos más halagüeño que posiblemente su gran país vecino, Argentina que está sumido en una grave crisis donde no sólo la productividad está en entredicho sino también la confianza con tipos de interés del 55% y tasas de inflación de dos dígitos.

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Ilustración 3 Evolución del Índice de Confianza Empresarial de la OCDE (negro) y Brasil (rojo)

Ahora que otra crisis se está asomando a la vuelta del año que viene, se van a ir sucediendo diferentes reflexiones y análisis técnicos sobre el comportamiento de las economías. Pero tanto para comprender el funcionamiento de la economía actual como de la venidera no podemos obviar el gran papel de una variable tan relevante como humana que es la confianza.



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