¿Qué tiene que ver San Benito de Palermo con el candombe?


El sorprendente vínculo religioso de una de las fiestas populares más famosas del país sudamericano

Por estos días los barrios Sur y Palermo, lugares emblemáticos de Montevideo, capital de Uruguay, se llenan de colorido y alegría gracias al popular Desfile de Llamadas, fiesta tradicional del Carnaval uruguayo y que cada vez suscita más la atención de curiosos extranjeros que visitan el país durante el mes de febrero.

Es en esta fiesta donde, a través de agrupaciones que desfilan por las calles conocidas como comparsas, el protagonista es el candombe gracias al ritmo impregnado por tres tipos de tambores (chico, repique y piano), entre otros instrumentos. Esta manifestación cultural ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco y está fuertemente vinculada a la llegada de esclavos desde África al continente americano hace más de 200 años.

Sin embargo, una reciente investigación publicada en la última edición de la Revista Soleriana, de la Facultad de Teología del Uruguay, a cargo del fraile Sebastián Montero, franciscano argentino, da cuenta de una relación y un origen para muchos sorprendente.

“San Benito de Palermo… ¿y del candombe?”, se titula el artículo en el que el autor desarrolla la teoría de que en la devoción a este santo siciliano de origen africano (1526-1589) está en el origen de la actual fiesta popular.

San Benito en América y en Uruguay

La devoción a este santo franciscano tuvo rápida propagación desde los países europeos a través del continente americano y con particular arraigo en los esclavos negros.  “En su honor se pintaron numerosos cuadros, se labraron imágenes, se levantaron altares, se formaron cofradías, se ofrecieron misas, se organizaron procesiones, se multiplicaron los festejos civiles y religiosos”, destaca la investigación.

En cuanto a Uruguay, de la mano de los franciscanos –establecidos en Montevideo alrededor del año 1740-  fue posible la inserción y acompañamiento de la población negra y esclava.

“El aporte franciscano tuvo marcada incidencia en la fundación y participación de la Archicofradía San Benito de Palermo, como así también en el surgimiento del candombe, manifestación cultural típica de nuestro país”, subraya Montero en su investigación.

 

Rjcastillo-(CC-BY-SA-3.0)

¿El Corpus Christi y el candombe?

“Un dato valiosísimo que amerita una mención y un estudio especial, es que el primer candombe que se bailó en público en la ciudad (Montevideo) fue, como lo atestiguan los documentos, en una procesión de Corpus Christi”, sostiene Montero en la investigación, quien también destaca que desde organizaciones como Mundo Afro algunos datos son relativizados.

No obstante, el autor insiste en que de alguna manera también “hay quienes han intentado de desvincular por un lado el sentido religioso católico que acompañó el inicio del candombe, y por otro la intencionalidad que presentaba la conformación de estas agrupaciones”.

Más allá de esto, Montero persiste en la documentación que hay al respecto y como el tercer domingo de cada mes, personas de la archicofradía, lo destinaban a honrar “al glorioso Benito de Palermo”.

El autor prosigue su obra haciendo referencia, entre otras cosas, al significado religioso- cultural del candombe en el que recuerda que desde el punto de vista religioso se constituye como un “auténtico sincretismo entre la religión bantú (África) y la católica”. El significado también está asociado a la manera de expresar la coronación de los Reyes Congos, pero imitando lo que hacían los Reyes blancos.

Al mismo tiempo se describe cómo era que el santo secundaba las ceremonias con presencia de candombe y con los diferentes personajes que iban acompañando el cortejo.

“Detrás de él avanzaban el rey y la reina; el primero con casaca militar vistosa que pedía prestada a su amo, lleno el pecho de medallas y sobre la testa, dorada corona. La reina cargada de chafalonías, grandes collares de cuentas de vidrio y su correspondiente atributo real. Junto a ellos, venia el príncipe o los príncipes, niños ataviados con lujo que se suponían hijos de ambos (…)”, indica.

Luego de esta particular marcha el santo era colocado en una tarima y debajo de él los reyes y príncipes, y así sucesivamente, participantes del cortejo.

 

 

“San Benito ha sido en Uruguay mucho más que San Benito de Palermo. Ha sido el santo negro, que dejó una huella profunda en la comunidad de esclavos y quien les permitió con su testimonio, el acercamiento a la celebración litúrgica del catolicismo colonial, aportando lo propio de la cultura afro”, concluye el investigador –actualmente viviendo en una comunidad de Buenos Aires, Argentina.

Seguramente gracias a este trabajo el autor ha logrado que el “chico, repique y piano” comenzaran a sonar de otra manera por estos días donde el Carnaval se vive intensamente en varios países del mundo, pero de forma más que especial en Uruguay.

 

Fuente: Revista Soleriana (Año XLII/XLIII • No 37-38 • 2016-2017)

Versión resumida en sitio web de la Arquidiócesis de Montevideo



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