¿Qué hará en Caracas el Foro de São Paulo?


Caracas será sede del Foro de São Paulo. La otrora “cuidad de los techos rojos”  será el epicentro de la XXV edición del Foro de Sao Paulo, próximo a celebrarse en la nación suramericana del 25 al 28  de julio.

Según sus organizadores, representantes de unos 120 partidos de izquierda en el mundo llegarán para el anunciado encuentro que tiene como objetivo debatir, entre otros puntos, el proceso de diálogo entre los sectores políticos venezolanos y la agresión económica ejercida por Estados Unidos (EE.UU.), contra Venezuela, Nicaragua y Cuba respectivamente.

“Se abordarán las amenazas de invasión militar que el Gobierno estadounidense mantiene sobre el país”, señaló uno de los miembros de la Comisión de Asuntos Internaciones del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Roy Daza. Aseguran que reunirán más de 500 “líderes progresistas” en Caracas.

Analistas más ponderados se preguntan qué puede aportar la presencia de  esa delegación ideológica de la izquierda global, en el país que sufre la mayor de las crisis que conozca el continente, como no sea reafirmar que el fracasado modelo del Socialismo del Siglo XXI, justamente el que gobierna en Venezuela y que ellos siguen obstinadamente proponiendo para cada uno de sus países.

“Viven de fantasías quiméricas –señalan algunos comentaristas- esto no puede ser una meta para nadie en su sano juicio”.

“Todos los ensayos de ingeniería social, de edificar la nueva sociedad y al hombre nuevo, desde el experimento nacionalsocialista y fascista, hasta el comunismo soviético, han terminado en memorables cataclismos que todavía hoy nos asombran; pero extrañamente el socialismo encuentra energías renovadas para volverlo a intentar una y otra vez con idénticos resultados –acota Luis Marín, especialista en el tema- . De manera que la intransigencia ideológica nos conduce a la política del atrincheramiento, no existe ninguna posibilidad de concesiones, ni retroceso, al contrario, cualquier intento en este sentido se considera como claudicación, sino francamente un acto de traición”.

¿Qué es ese Foro?

El Foro de Sao Paulo es una organización de carácter castrista-socialista que nace luego del desplome de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas con la finalidad de reinstaurar el vetusto socialismo que acababa de derrumbarse aparatosamente a nivel mundial.

Se trata de  la reunión de partidos y grupos de izquierda latinoamericanos, desde centroizquierdistas hasta colectividades políticas de izquierda, fundado por el Partido de los Trabajadores de Brasil en São Paulo en 1990. Lula y Fidel Castro fungieron como sus líderes originarios.

De acuerdo con sus fundadores, el Foro fue constituido para reunir esfuerzos de los partidos y movimientos de izquierda, para debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Berlín y las consecuencias del neoliberalismo en los países de Latinoamérica y el Caribe. Sin embargo, en los hechos, funciona como think tank que ha tenido mucho que ver con los triunfos de Chávez, Evo Morales en Bolivia, Tabaré Vásquez en Uruguay, Mauricio Funes, Leonel Fernández,  René Preval;  en su momento, Correa en Ecuador, el sostenimiento de Ortega en Nicaragua y los avances electorales de partidos de izquierda en diversos procesos de elecciones latinoamericanas.

Cristina Kirchner, Michelle Bachelet y Fernando Lugo, no pertenecen formalmente al FSP, pero sí algunos de los partidos que las respaldan.

Cabe resaltar que todos los partidos y movimiento de izquierda socialista y progresista de Latinoamérica son miembros de este foro. Incluido el partido MORENA de MALO en México o el Frente Farabundo Martí para la Liberación del Salvador.

Es obvio que el Foro logró aglutinar a un amplio espectro de fuerzas políticas que van desde las izquierdas más radicales hasta socialdemócratas bastante moderados.

¿Para qué se organizaron?

Conscientes del inminente fracaso del socialismo-comunismo a nivel internacional, los partidos políticos que lo integraron- muchos de los cuales serían gobierno o parte de gobiernos de izquierda populista- decidieron, en contra de toda la evidencia que dejaba claro que el totalitarismo de izquierda no funcionaba, que solo dejó hambre, miseria y más de 100 millones de muertos, implantar de nuevo este modelo en Latinoamérica pero ahora aprovechándose de la vía democrática, para desde adentro desmantelar las escuálidas repúblicas latinoamericanas, cuyas instituciones son débiles, sus problemas estructurales  y sus pueblos desvalidos.

En su primera resolución, reunidos en Sao Paulo, establecieron:

“Las organizaciones políticas reunidas en São Paulo encontramos un gran aliento para reafirmar nuestras concepciones y objetivos socialistas, antiimperialistas y populares en el surgimiento y desarrollo de vastas fuerzas sociales, democráticas y populares en el Continente que se enfrentan con las alternativas del imperialismo y el capitalismo neoliberal y su secuela de sufrimiento, miseria, retraso y opresión antidemocrática. Esta realidad confirma a la izquierda y al socialismo como alternativas necesarias y emergentes”.

En La Habana, se reunieron nuevamente en julio del año pasado. Esta vez, los analistas advirtieron sobre el peligro que representaban sus resoluciones para las naciones de la región, no sólo por el resentimiento que destilaban, sino por la reafirmación de odio irracional y una lucha inexistente con Estados Unidos de América.  Consecuentemente, brindaron apoyo incondicional a los dictadores socialistas Evo, Maduro y Ortega, no solo gobernantes autócratas, sino señalados de beneficiarse del narcotráfico en el continente.

Hay que recordar que de allí salió una alianza entre la  izquierda latinoamericana y la europea, con la idea de expandir el socialismo totalitario a Europa, con todo y su fardo de fracasos.

Con ocasión de la reunión e Cuba, el politólogo Gian De Biase alertó: “El Foro de Sao Paulo es solo un antro de perversión de la izquierda más retrógrada, totalitaria y fracasada de América Latina y Europa… Latinoamérica y Europa se encuentran bajo la amenaza del totalitarismo de la izquierda ideológica, ellos entregarán nuestros países, nuestros recursos y nuestra libertad individual con el fin de continuar la labor que les legó Castro: acabar con Estados Unidos de América”.

Contradicciones

Desde su fundación, el Foro de São Paulo ha estado signado por una serie de contradicciones, las cuales no han hecho sino profundizarse con el tiempo. Rosa María Zulueta, periodista y activista por los derechos humanos, identificó desde el 2014 esas contradicciones.

Entre las más notorias podemos mencionar:

El Foro de São Paulo hace de la democracia un baluarte, pero a la vez defiende la revolución comunista cubana, rechazada en el mundo entero por ser una dictadura implacable, que ha asesinado y encarcelado a decenas de miles de opositores, y cercenado sin ninguna contemplación la libertad y la libre expresión de sus ciudadanos.

Igualmente condenan el narcotráfico, pero existen pruebas irrefutables de la vinculación de algunas de sus organizaciones con la producción y comercialización de narcóticos.

No todos los miembros del FSP se identifican con la lucha armada y con los procedimientos ilegales que utilizan los grupos más radicales del Foro. Sin embargo, en lugar de desvincularse de ellos y denunciarlos públicamente, se sientan en la misma mesa y comparten una misma estrategia de acción, lo cual demuestra la carencia de principios sólidos y el pragmatismo que los mueve, idéntico al de los grupos políticos tradicionales que dicen combatir.

El Foro rechaza la corrupción, pero cuando sus miembros llegan al poder, no la combaten, sino que la acrecientan, como ocurre en Venezuela, donde se evidencia el enriquecimiento personal de los funcionarios públicos y el financiamiento ilegal para sus planes de expansión continental.

Muchos dirigentes del Foro de São Paulo se presentan como anti-imperialistas, pero luego subordinan el interés de su patria a los del castro-comunismo.

La principal bandera que enarbola el Foro de São Paulo es la lucha contra el neoliberalismo, alegando que con ese modelo “las élites pueden acumular más riquezas a expensas del crecimiento de la pobreza”, y aseguran que esa organización es la alternativa popular y democrática al neoliberalismo; pero después de 50 años de gobierno, el régimen cubano ha creado su propia élite, rodeada de privilegios, mientras que el resto de los cubanos vive en la más absoluta miseria.

Tantas contradicciones demuestran que el principal objetivo de los miembros del Foro de São Paulo es mantenerse en el poder, no para resolver los problemas de los marginados, cuya representación exclusiva se atribuyen, sino para usufructuarlo ellos.

Irónicamente, los más perjudicados son los pobres pues, aparte de sufrir un nuevo desengaño, continúan experimentando las penurias del subdesarrollo, pero en grado aún mayor, porque además confiscan su libertad.

El foro pierde aliados originarios

En la actualidad, el Foro de São Paulo lamenta la pérdida de, Argentina y Brasil, y observa con inquietud el renacimiento de los movimientos liberales, democráticos, y nacionalistas en América Latina. Se cuidan de mantener una perenne revisión  del pasado reciente, evocando permanente a las pasadas dictaduras militares o gobiernos democráticos a fin de recrear la imagen de un enemigo inexistente en la actualidad, pero temido. Instalarse como la única opción posible de gobierno es su meta primera y última.

La reunión del Foro en Caracas se produce tres semanas después de publicarse el informe de Michelle Bachelet sobre la trágica situación en Venezuela y sigue sembrando dudas en torno a las credenciales democráticas de esta organización. El analista Miguel Angel Martínez, expone en El Libero de Chile: “ Si echamos un vistazo al nivel de cooperación alcanzado entre sus miembros, a las cuotas de poder que han llegado a manejar y al número de países que han logrado gobernar, podremos afirmar con seguridad que esta iniciativa multilateral ha sido exitosa a la hora de cumplir sus objetivos”.

El momento de máximo esplendor del Foro fue, sin discusión, la primera década del siglo XXI, cuando coincidieron en Sudamérica muchos gobiernos afines a dicha organización. Igualmente, anota Martínez, “también llegaron a desarrollar una sinergia tan importante como para impulsar la creación de organismos de cooperación regional de nuevo cuño, cual fue el caso de  Unasur,  Alba y  Celac, los cuales lograron minimizar el papel regional de la Organización de Estados Americanos (OEA) e incluso sepultaron definitivamente iniciativas ya consolidadas como la Comunidad Andina de Naciones (CAN) o, en fase embrionaria, como el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA)”.

Pero en la segunda mitad del siglo XXI el Foro de São Paulo ha experimentado un retroceso importante. Se identifican tres razones importantes: la caída de los precios de los commodities y con ello, la capacidad para mantener gastos y popularidad; la irrupción de gobiernos de centroderecha; el destape de enormes tramas de corrupción entre varios gobernantes afines a la organización. Pero, tal vez el disparo al plexo solar del Foro ha sido la flagrante opción por la dictadura de regímenes como los de Venezuela y Nicaragua.

Douglas Bravo, quien fuera comandante de la guerrilla marxista en la lucha armada de las izquierdas en Venezuela por la toma del poder durante los años 60 y 70 y aliado de Hugo Chávez en el intento de golpe de Estado el 4 de febrero de 1992, hoy está distanciado –y, más que eso, enfrentado- de los mandos chavistas y maduristas, ha sorprendido con un duro juicio político al régimen: “Hoy, más que nunca, en Venezuela –asegura Bravo-  gobierna la derecha. Venezuela se encuentra bien lejos de una revolución. Impera el más puro capitalismo, el capitalismo salvaje”. Cree, según declaró hace pocas horas al diario guayanés Correo del Caroní, que en Venezuela “se romperá la paz social pues la gente se irá  las calles a protestar por causa de la violación de sus derechos”.

La mano que mece la cuna

“Los chilenos, anestesiados por una persistente transformación cultural, derivada de la aplicación estricta de los postulados de Antonio Gramsci, no podemos ser indiferentes a una nueva agresión ideológica de la izquierda internacional; debemos castigar en las urnas a sus peones chilenos para sacarlos del horizonte democrático en nuestro país”, puntualizó en su oportunidad el analista Roberto Hernández Maturana en un escrito titulado “El Foro de Sao Paulo o la mano que mece la cuna en Chile”.

Podríamos parafrasear diciendo que en Venezuela esa mano también mece cunas, a juzgar por lo que ha venido ocurriendo desde que Hugo Chávez afilió su gobierno a los objetivos del Foro y comenzó, con el dinero del petróleo venezolano, a financiar campañas electorales de candidatos afectos, según el plan que está escrito y figura en actas de aquella cita fundacional del Foro de Sao Paulo:

Establecer el asistencialismo: aumento de asignaciones familiares por hijo, embarazadas, planes de emergencia, subsidios, que “amarren” a la gente a la dádiva del Estado.

Buscar que los capitales privados comiencen a abandonar sus inversiones, estrangulando económicamente a las empresa.

Aumentar la cantidad de cargos públicos: por cada nuevo empleo público se estiman 4 votos del grupo familiar.

Dar voz solo a aquellos medios de comunicación social oficialistas con periodistas, actores, conductores y artistas afines usar la autocensura, transformar e impedir el conocimiento de la realidad.

Perseguir a los integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad: que los hayan combatido en la guerra contra la subversión 60/70 (Chile, Argentina, Perú, Uruguay, Bolivia). Persecución mediática y judicial.

En lo cultural, realizar campañas a través de los medios de comunicación de masas -convencionales o redes sociales- con el fin de instalar de matrices de opinión contrarias a personalidades opositoras de la cultura local.

Desvalorizar los símbolos patrios: modificaciones en banderas, escudos, himnos, cambio de nombres de plazas, calles y avenidas.

Crear nuevas universidades, otorgar becas indiscriminadas, fomentando el clientelismo y la creación de semilleros de grupos de izquierda para sostener ideológicamente al régimen.

Quebrar el sistema de salud, buscando que las prestadoras privadas de salud no logren brindar servicios de calidad en un escenario de creciente inflación y alto costo de salarios y riesgos laborales.

Quebrar a las clases medias para destruirlas; mejor aún, igualarlas hacia abajo y culpabilizarlas de la pobreza de otros.

No se trata de un parecido que podría ser coincidencia. Es exactamente lo que ha venido pasando en Venezuela.

La gran pregunta en el aire

Es obvio que la próxima reunión de la organización se celebrará en Caracas entre el 25 y el 28 de julio, lleva el claro propósito de respaldar a la llamada Revolución Bolivariana en general y al régimen de Nicolás Maduro en particular.

Paciano Padrón, dirigente de la democracia cristiana venezolana fue enfático al declarar: “La Venezuela sufrida protesta y rechaza la visita del Foro de Sao Paulo, que además nos costará unos cuantos millones para alojar, dar de comer y mantener a cuerpo de rey a los cientos de vividores que vendrán a aprovecharse, y a los que Maduro intentará  hacerles creer que en Venezuela no hay hambre ni enfermedades. No más engaño. Ese Foro huele fo”.

En la víspera de este evento del Foro de Sao Paulo, la pregunta es obligada: ¿los partidos realmente comprometidos con la convivencia democrática, continuarán apoyando dictaduras que violan los derechos humanos, viven de la corrupción y provocan desastres económicos? ¿Seguirán compartiendo políticas con quienes aún creen que la mejor vía para Iberoamérica es la impuesta por el castrismo, el chavismo y el sandinismo? Quién sabe… Tal vez la reunión de Caracas sea un escenario para propiciar el debate.



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