“La Iglesia hace suyo el sufrimiento de los venezolanos”


Ya quisiera el gobierno de Nicolás Maduro que monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez y la iglesia venezolana en general, bajaran el tono de sus mensajes ante la cruda realidad que agobia a los venezolanos.

Antes bien, en cada celebración religiosa y en la oportunidad de intercambiar con los medios de comunicación, el obispo de San Cristobal y sus hermanos, asumen con mayor fuerza el compromiso con la población más sufrida.

En estos tiempos de supuestas “vacaciones políticas” en Venezuela, es cuando más trabajo Moronta. Él sabe que es un momento decisivo para el futuro del país: se habla de “fallidos diálogos” y “llamados a elecciones”; desde la “ilegítima Constituyente” allanan la inmunidad de diputados; y el “deseo de invasión gringa” hace surgir rivalidades entre sectores vinculados a la oposición azuzadas por el gobierno de Maduro.

El primer vice presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana parece entender que quedarse callado en este contexto significa prolongar el sufrimiento de los venezolanos. Por eso prefiere hablar, denunciar y conciliar…celebrar, caminar y hablar con el pueblo que acude en masa a las festividades en la diócesis tachirense, como ocurrió el jueves 15 de agosto en la fiesta de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba, al mismo tiempo, festividad de la Asunción de la Virgen María la iglesia universal.

La Iglesia no se aleja del sufrimiento ni del dolor de la humanidad”, dijo en el mensaje enviado a Aleteia. Y por ahí comenzó, con uno de los temas más sentidos en la población venezolana y de seria repercusión en los países vecinos: la migración forzada.

La iglesia hace suyos los dolores y tristezas de tantos migrantes de nuestro país y de otras naciones que salen en búsqueda de mejores condiciones de vida”, dijo el obispo de San Cristóbal.

Diócesis SC

Violación de los Derechos Humanos

También habló de otros temas sufridos a plenitud por los venezolanos: “los sufrimientos de tantos enfermos abandonados a su suerte por no recibir la necesaria atención que requieren por su propia dignidad humana”; “el dolor de tantas madres que ven cómo sus hijos se pierden en la oscurana de las drogas y de la violencia”; y “la angustia de quienes ven desaparecer a sus hijos conducidos por engaño hacia paraísos inexistentes por las mafias de inhumanos y desgraciados que juegan con la ilusión y la necesidad de la gente”.

Moronta mostró también la solidaridad eclesial con los casos de violaciones de los derechos humanos más impactantes, ocurridos en el último año en Venezuela de manos del gobierno que dirige Nicolás Maduro.

Así, habló de “los dolores de las esposas e hijos de quienes están siendo torturados y hasta asesinados”, como el Capitán de Corbeta Acosta y el Concejal de Caracas Fernando Albán, quienes murieron estando bajo la custodia de los organismos policiales y militares allegados al gobierno socialista de Venezuela.

 

Igualmente, se refirió a la “indefensión, el llanto y la impotencia” del joven Rufo Chacón, “privado de su visión por la saña de quien no tiene temor de Dios”; e hizo suyos “los angustiosos interrogantes de quienes están pasando hambre” en Venezuela.

Luego mencionó que comparte “el dolor y el sufrimiento causados por quienes se dicen servidores de la nación y se dedican más bien a imponer un inhumano, ilegítimo y destructor sistema de gobierno”, una clara alusión al gobierno que impera en el país bolivariano.

Sin embargo, como “Buen Pastor”, dejó abiertas las puertas a la esperanza y reconciliación de todos los sectores “sin odio ni rencores”. Moronta dejó claro que “la Iglesia escucha el clamor del pueblo sufriente y lo convierte en voz profética de denuncia del pecado del mundo y en anuncio de la necesaria liberación que todos requerimos”.

Para el Obispo de San Cristobal esto es parte de la tarea misionera de la “Iglesia en salida” que propone el Papa Francisco. “Una Iglesia que no se encierra en sus sacristías como pretenden algunos; la que no se distrae en privilegios o componendas de falsos pactos sociales; la que no se deja seducir por ideologías que destruyen la esencia del pueblo”.

 

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Virgen María intercede por Venezuela

La Virgen de la Consolación se trata de una imagen original que data de 1508. Con mucho entusiasmo los feligreses la llevaron en la madrugada del jueves 15 a la catedral de San Cristóbal en medio de su tradicional procesión.

Nuevamente las palabras de Moronta guiaron en su andar a los devotos tachirenses. “Hoy la contemplamos, como la consoladora de nuestro pueblo y la dolorosa que ha sufrido en su corazón también la espada que se lo atravesaba, como bien lo profetizaba Simeón, en el templo de Jerusalén”, expresó.

Ambas características propias de María se conjugan: es consoladora ante el dolor de la humanidad; y es dolorosa al cumplir la misión de ser la primera discípula de Jesús”, añadió implorando ayuda para el pueblo tachirense agobiado por “la crisis que los afecta, con la escasez de alimentos, medicinas, electricidad, gasolina”. “La Virgen de Consolación interceda por nosotros”, fueron palabras de cierre de monseñor Mario Moronta.

De manera que la fiesta de la Consolación, no sólo reunió a miles de devotos para peregrinar hasta Táriba y participar en misa junto al obispo, también para escuchar la voz profética y el mensaje de la iglesia.

Ya lo decía un feligrés en el noticiero local: “Hemos venido a escuchar de nuestra iglesia esas palabras de vida, de esperanza y acompañamiento que no escuchamos en otros lados”. Moronta no los defraudó, pero desde el gobierno de Maduro también lo escuchaban muy inquietos.

 

 



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