El Museo del Prado ofrece una original exposición de pintura del Renacimiento sobre piedra


Obras de artistas como Tiziano o uno de los Bassano muestran cómo el artista del Renacimiento era inconformista e investigaba para mejorar sus técnicas.

El impresionante “Ecce Homo” y la “Dolorosa con las manos abiertas” de Tiziano son dos de las 9 obras que conforman el eje central de “In lapide depictum”, la exposición que el Museo del Prado ha abierto al público para profundizar en una técnica poco conocida, la de la pintura sobre piedra.

Las nueve piezas seleccionadas (dos de ellas procedentes de Nápoles y el resto escogido del catálogo del propio Museo del Prado) ofrecen una muestra única del trabajo que supone pintar sobre un material muy diferente a la tela.

Los artistas eran investigadores en su trabajo

En el siglo XVI, los artistas estudiaron el comportamiento de las texturas y los pigmentos sobre piedra, lo cual les aproximaba a la escultura sin serlo y a las paredes de piedra policromada de la Grecia Antigua y Roma.

Las 9 obras fueron elaboradas por artistas como Sebastiano del Piombo o Daniele da Volterra, auténticos investigadores que lograron obras a las que a pesar de los siglos transcurridos no ha sido necesario someter a procesos de restauración.

Este punto es uno de los que más interés tiene hoy, de modo que también el Prado propone al público un confrontamiento entre estas pinturas y obras de la Antigüedad Clásica así como una aproximación a la Historia Natural y la Geología. Hay un trabajo interdisciplinar del que el visitante participa.

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Es muy conveniente comprar las entradas al Museo por internet para evitar las colas que registra el Prado en cualquier época del año

¿Qué ofrece la (negra) pizarra o un mármol blanco como superficie monocroma distinta a un lienzo? Además del estilo y las pruebas que hizo cada pintor, la exposición evidencia que cada uno de ellos buscó nuevas fórmulas de expresar el arte, de proponer figuras en un entorno y de buscar soluciones al color.

 

 

Las piezas que se exhiben en “In lapide depictum” fueron hechas entre 1530 y 1535, una época -en pleno Renacimiento- en que tanto España como Italia gozaron de primeras espadas en el arte.

Leandro Bassano, entre ellas, no es una figura aislada sino que es hijo y hermano de pintores, y el trabajo de su taller da una idea de la dedicación a encontrar en el arte nuevas vías de expresión. No en vano en 1519 había fallecido Leonardo da Vinci, el maestro al que todos deseaban emular.

La muestra permanecerá abierta al público hasta el 5 de agosto.





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