El impresionante Santuario de Chochís y el ermitaño que aportó con su arte


Cerca de la localidad boliviana de Chochís, en Roboré, provincia de Chiquitos, se levanta el Santuario Mariano de la Torre o también conocido simplemente como Santuario de Chochís.

Se trata de un lugar único dedicado a la Virgen de la Asunta que nació como homenaje las víctimas de las inundaciones y devastadores desprendimientos de tierra el año 1979, además de estar ubicado en un lugar maravilloso a los pies de la “Torre de David”.

Entre las principales características de este santuario se destaca la colección de tallados en madera y el legado que dejaron los jesuitas en esa región de Bolivia, los responsables de enseñarles a elaborar obras de arte a los indígenas.

“¡El santuario es hermoso y tiene esculturas maravillosas! Especialmente la pesada puerta de 1 tonelada al santuario es fantástica con la escena del pecado original, pero con una Chirimoya en lugar de una manzana”, escribió hace unos meses un usuario del portal TripAdvisor luego de recorrer una zona que ofrece varios atractivos, además del santuario.

Por ejemplo, para los amantes de la Creación, es inevitable recorrer a pie el maravillo monumento natural de piedra conocido como Serranía de Chochís. Es ahí donde será posible admirar el Valle de Piedra, además de laguna naturales de aguas cristales. El lugar es reconocido también por su diversidad de flora y fauna, entre los que se destacan las aves, animales acuáticos y mamíferos, según destaca el portal Bolivia Turismo.

A poco más de tres kilómetros del pueblo, también se presenta la posibilidad de un baño refrescante en las Pozas del Santuario o conocer, un poco más cerca, el denominado Velo de la Novia (se destaca el tallado de un árbol y una cascada de 12 metros de altura), así como el Motacusal, zonza de formaciones rocosas.

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40 días de ayuno en una cueva

“Durante mi estadía en el santuario en Chochís realicé un ayuno de 40 días y 40 noches en una cueva, a punta de pan y agua en 1999, antes de ir a Roma. Me quedé encerrado con un libro ‘El santo abandono’. La lectura fue mi fuente de sabiduría y fuerza. Me transformó a la oración, que es el alimento espiritual, me purificó y me alivió del pecado”.

Es en medio de todo esto donde por estas horas trasciende también una historia un tanto particular, la del artista César Lara, uno de los responsables de las obras más atractivas talladas en madera dentro del Santuario de Chochís.

A través de un reportaje reproducido por El Deber, César –nacido en San José de Chiquitios en 1960- cuenta que le gusta “la vida contemplativa y sigue los principios de la vida del monje”.

Es por ello que este hombre, considerado un ermitaño, es amante del silencio, pero desde hace tiempo ha decidido salir para transmitir a las nuevas generaciones (los responsables de futuras restauraciones) sus conocimientos en cuanto a las técnicas de tallado en madera.

Me interesa compartir el arte, el arte cambia a las personas, las convierte en sanas y contemplativas. El dinero no me mueve, pongo en último lugar el dinero, lo más importante para mí es plasmar el arte, trasmitir el mensaje cultural, de arte vivo y la identidad propia en la madera”, expresa este hombre que ha tenido la posibilidad de seguir desarrollando sus dotes artísticos en Italia, pero decidió regresar a Bolivia.

Durante el tiempo como ermitaño y su desconexión con la sociedad ha tenido que acudir a la medicina natural, pero también ha sido víctima de una agresión a manos de una persona fuera de control que le propinó varias puñaladas. César sobrevivió.

El santuario de Chochís fue inaugurado en agosto del año 1992 bajo la supervisión del arquitecto Hans Roth, quien lo invitó a trabajar.

Entre las obras más llamativas de César en el santuario se encuentra la Puerta Festiva, un portón donde se destaca la figura de cuatro indígenas que cuidan la entrada, además del El Paraíso –enorme puerta giratoria con dos temáticas, una vinculada a la Virgen María y la otra a Eva-, entre otras.

Actualmente, César, quien tuvo también la oportunidad de participar de un almuerzo junto a Juan Pablo II durante su estadía en Roma en el marco del Día del Jubileo de los Aristas, continúa sus labores artísticas en el lugar que tanto ama, San José de Chiquitos, y deleitando a propios y extraños.



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