Dios te ama


Imágenes elocuentes y sorprendentes de la gran aventura de misionar en el Chaco paraguayo, una zona distintiva de América Latina

Haga click aquí para abrir el carrusel fotográfico

Todo comenzó el primer día de 2019. Desde ese momento un grupo integrado por sacerdotes, una religiosa, un obispo y matrimonios misioneros –junto a sus hijos- decidieron ponerse en marcha para emprender la gran aventura de recorrer de norte a sur una zona de Paraguay emblemática, pero al mismo tiempo desconocida.

Las postales, difundidas por el Arzobispado de Asunción, hablan por sí solas. Hacer click en galería.

 

 

Lo que sigue es el relato de la gran aventura difundida a través de las redes sociales:

“Unas horas después que los estruendos de los 12×1 y fuegos de artificio anunciaron el nacimiento del año nuevo, los misioneros abrazaron a sus seres queridos y se despidieron para iniciar una aventura que duraría siete días.

El punto de encuentro fue la localidad brasileña de Porto Murtinho, del Estado de Mato Grosso do Sul, donde llegaron en dos ómnibus, con las mochilas llenas de entusiasmo, personas provenientes de diversos puntos: Arquidiócesis de Asunción (Villa Elisa, Caacupemí, Luque) Encarnación; San Juan Nepomuceno, Caazapá; Villarrica; Cordillera, Caacupé, Emboscada y un matrimonio de nacionalidad Cubana, quienes fueron invitados para ver y experimentar lo que es la evangelización en los lugares ya visitados otros años y tan alejados. Fue la primera vez que ellos salieron de Cuba.

Era hora de dejar la seguridad de la tierra firme y asumir el riesgo de seguir el viaje por agua, abordando el Tupasy III, una embarcación que navegando por el río Paraguay, les permitió llegar hasta las localidades a la que es prácticamente imposible acceder por otros caminos.

En medio de júbilos y rezos, la nave de tres pisos, que lleva el nombre en honor a la Virgen María – como otra feliz coincidencia que les certificaba en el corazón que la propia Madre Iglesia los estaba llevando a la misión, llegaba hasta Isla Margarita, un pequeño pueblo que acoge a unos 800 habitantes, distante a más de 600 kilómetros de Asunción.

En esa isla, los misioneros celebraron solemne Eucaristía de envío y allí se dividieron en grupos, partiendo cada cual, a su pueblo asignado, como alguna vez lo hicieron los apóstoles.

Muchos no pudieron contener las lágrimas cuando las primeras familias, luego de recibir la bendición del Obispo, subieron a una deslizadora que los llevó hasta la costa del pueblo vecino de “Puerto La Esperanza”, que antes era conocido como Puerto Sastre.

Tupasy siguió su recorrido río abajo, hacia el sur con un fuerte viento en contra, haciendo lento el paso hacia las poblaciones rivereñas como San Lázaro, Vallemí, Tres Cerros, Puerto Casado, Peña Hermosa, Itacuá, Guyratí, Puerto Pinasco, Itapucumi, y finalmente San Carlos, donde conocieron a gente humilde, trabajadora con quienes compartieron el Evangelio, el anuncio del “kerigma” en experiencias extraordinarias, que quedaron como un memorial en sus vidas”.

 

Con información en base a Arzobispado de Asunción 

 

 



Fuente