CUARESMA MIÉRCOLES DE LA QUINTA SEMANA DE LA CUARESMA   Me encantan tus Chies …


CUARESMA

MIÉRCOLES DE LA QUINTA SEMANA
DE LA CUARESMA

 

Amo a tu Iglesia, Señor, ese es tu único cuerpo vivo.

Una cierta promesa de Jesús, hecha a toda la humanidad redimida por él, es que un día habrá solo un rebaño de ovejas bajo un pastor y todas las divisiones serán destruidas. No sabemos cuánto durará el proceso de transformación, pero no podemos dudar de la promesa del Señor. Mientras tanto, el primer muro de separación fue demolido por él mismo. Solo él, como Dios, podía derribarlo. Ya no hay distancias entre el cielo y la tierra. La tierra es el cielo y el cielo es la tierra. Él, el Hijo de Dios, se ha convertido en el Hombre que siempre permanece como Dios. En él ha ocurrido la unidad indestructible. Ya no habrá un día en que el hombre pueda decir que el cielo está cerrado sobre su cabeza. El hombre ni siquiera puede mirar el cielo, pero el cielo nunca puede dejar de mirar la tierra.

"Nada dañará a los hijos de Dios". Jesús, con su obra, también ha derribado el muro de división entre los hombres. Todos los hombres son un cuerpo. En el día de Pentecostés, con el descenso del Espíritu Santo, hubo una verdadera visión de la nueva humanidad. Hombres de todos los pueblos estaban presentes. Ellos escucharon, vieron, todos se encontraron juntos en el nombre de Jesús. La obra de Jesús se extendió sobre cada persona. Entre él y el hombre, desde el más pequeño hasta el más grande, hay unidad plena. Es su deseo que todos los hombres sean "consumidos en unidad", con la Santísima Trinidad. Cuando hablamos de Dios, decimos que las tres personas son todas una en la Trinidad. También de los hombres, de todos los continentes y de todas las edades, debe decirse que todos están "conformados" porque "se consumen en la Unidad de la Trinidad".

Incluso si mi cuerpo es débil y frágil, estoy seguro de que querías asociarme contigo como estás asociado con tu Padre.

(N.Giordano)

 
ORACION PARA LA CUARESMA

 

En este instante, oh Dios mío,
libremente y sin reserva,
Te consagro mi voluntad.
Desafortunadamente, Señor, mi voluntad
No siempre coincide con la tuya.
Quieres que ame la verdad
y muchas veces amo las mentiras.
Quieres que busque lo eterno
Y estoy satisfecho con lo efímero.
Quieres que yo aspire a grandes cosas,
Y ataco sobre pequeñas cosas.
Lo que me atormenta, señor,
no es saber con certeza
Si te amo sobre todas las cosas.
Líbrame para siempre de todo mal.
Tu voluntad se cumple en mí:
sólo tú, Señor, sé mi todo.

(Santa teresa de Ávila)

 
FIORETTO DEL GIORNO:

No sueñes con otras situaciones, otros lugares, donde creemos que lo haríamos mejor.