Conocido sacerdote habría seducido a mujeres casadas por varios años



Un conocido sacerdote en México habría seducido y sostenido relaciones sexuales con varias mujeres a lo largo de su ministerio. A pesar de que el obispo de su diócesis conocía de las denuncias, aún no ha abierto una investigación oficial ni ha aplicado medidas preventivas.

Dos mujeres, cuyas identidades permanecen en reserva por su seguridad, se comunicaron con ACI Prensa para denunciar que el P. Toribio Tapia Bahena las sedujo y mantuvo relaciones sexuales con al menos otras cinco durante su ministerio, sometiéndolas a diversas prácticas controversiales y llegando a solicitarles participar en parafilias.

El P. Toribio Tapia Bahena tiene 52 años y está incardinado a la diócesis mexicana de Lázaro Cárdenas, en el estado mexicano de Michoacán.

Ha realizado estudios de doctorado en Salamanca (España), en Roma (Italia) y en Jerusalén. Entre otras importantes responsabilidades en la jerarquía de la Iglesia, ha sido secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de la Pastoral Bíblica y de la Dimensión para la Animación Bíblica en la Comisión Episcopal para Pastoral Profética de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). Es miembro de la Asociación de Biblistas Mexicanos (ABM) y ha sido catedrático en la Universidad Pontificia de México (UPM).

El P. Tapia Bahena ha colaborado además con las Obras Misionales Pontificio Episcopales (OMPE) de México.

Es autor de diversos libros, entre los cuales figuran textos publicados por la CEM y la UPM y distribuidos por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

Una de las denunciantes señaló que el P. Tapia Bahena la sedujo precisamente durante un diplomado que ella cursaba en la Universidad Pontificia de México.

Recordó que el sacerdote estaba a cargo de dos de las asignaturas que cursaba. “Me escribía y llamaba por las noches. Al inició preguntándome cosas de la clase, instrucciones para que yo informara al grupo, etc. Posteriormente me llamaba para preguntarme cosas personales que en absoluto tenían que ver con las asignaturas. Por ejemplo, me preguntaba con quién vivía, insistía en que le llamara de tú, me preguntaba qué hacía en esos momentos, con quién estaba, insistía mucho en cómo me sentía con su cariño, afirmando que ante eso nadie se puede resistir”.

“Durante este curso continuó acosándome, tanto que hasta me dijo que no tenía caso que yo siguiera si no cedía a salir con él. Insistió e insistió hasta que ya no puede decirle que no, y la pesadilla comenzó”, recordó.

“Obviamente a Toribio Tapia Bahena no le importó e hizo todo lo que estuvo a su alcance para destruir mi matrimonio a través de mí. Yo reconozco que, por mi soberbia disfrazada de ganas de aprender, saber más y, sobre todo, por no perder su cariño, caí en su monstruoso juego. Él a su vez utilizaba el tonto argumento de que ‘tu amor me da estabilidad y me anima’, ‘yo te necesito’, ‘necesito de una mujer como tú, hermosa e inteligente para no volverme homosexual’. Nada más falso y perverso”.

Además de sostener relaciones sexuales en moteles con la mujer casada, el sacerdote habría comenzado a llamarla a horas de la madrugada. En estas conversaciones, dijo la fuente de ACI Prensa, “pedía que me tocara y que le dijera cosas como que yo era su gatita, su perrita, etc.”.

“En estas llamadas también hablaba sobre sus fantasías. Me pedía que la próxima vez que nos veamos me animara a disfrazarme de perrita, o de gatita, de zorra, de colegiala, y en una ocasión me confesó que quería que me disfrace de algo muy atrevido: de monja”.

Dijo que en varias ocasiones el sacerdote le pidió “llamar a una amiga durante el acto”.

“Posteriormente me propuso hacer un trío con otra mujer”.

Las solicitudes sexuales del sacerdote habrían llegado a un punto de degeneración en parafilias que, indicó la mujer, “me desestabilizó de tal manera que me escandalizó y finalmente me hizo darme cuenta de lo enfermo que realmente está”.

“Él, siendo un biblista con gran prestigio, se aprovechaba de sus conocimientos para asechar y acosar mujeres”, añadió.

Otra de las mujeres que dio su testimonio a ACI Prensa dijo que conoció al P. Tapia Bahena durante un curso bíblico. Para la mujer, el carácter “atrayente y cautivador” del sacerdote la convenció eventualmente de establecer una relación con él.

“Logró crear en mí una dependencia de él”, aseguró.

En este testimonio se puede observar un patrón en las relaciones que habría sostenido el sacerdote mexicano con las diferentes mujeres. La segunda mujer dijo que para mantenerla consigo, el P. Tapia Bahena “utilizaba argumentos como que (yo) le gustaba mucho, que era muy inteligente, que le daba seguridad estar con una mujer y que eso le evitaba volverse homosexual’”.

“Me enviaba fotografías de flores o letreros en una ventana empañada que decía ‘te amo’, ‘hermosa’, ‘preciosa’, ‘te extraño’, ‘te deseo’, ‘te necesito’”.

La mujer señaló luego que “en la intimidad me pedía satisfacernos y cumplir fantasías como pareja, suplicando al principio, diciendo que él me amaba, pidiéndome disfrazarme de monja, colegiala”.

“Además del sexo oral, le gustaba dejar marcados chupetones (NdR.: marcas de labios en la piel), porque decía que así sabían que era suya”.

Durante el acto sexual el sacerdote “me pedía que hablara con una amiga o con familiares”, relató.

La mujer denunció que “además de tomar videos durante los actos sexuales, hablaba a altas horas de la noche para excitarse, y cuando le contestaba decía cosas como: ‘¿Cómo quieres que te la meta?’, ‘¿cómo te gusta?’”.

“Yo no estaba conforme con estas prácticas, pero siempre acababa convenciéndome”, lamentó.

En similar forma a la primera denuncia, las solicitudes sexuales hechas por el presbítero llegaron a un punto en que la segunda mujer ya no aceptó “y me preocupó, lo que me hizo decidir ya alejarme de él”.

“Esta actividad sexual ya rebasó los límites de perversión”, aseguró.

Las denuncias remitidas a esta agencia han sido acompañadas por imágenes y audios. Ambas fuentes coinciden en que las mujeres seducidas por el sacerdote podrían sumar al menos siete.

Además de las perversiones sexuales, el sacerdote mexicano habría presentado serios cuestionamientos a la fe católica. Una de las mujeres recordó que el P. Tapia Bahena “aseguraba que ni el demonio ni el infierno existen, que el demonio está enfadado de conseguir almas, que él no las quería y ni le importaban. Hablaba mal de la Santísima Virgen María y se expresaba muy mal de San Pablo. Se quejaba de que el dinero en la Iglesia era mal utilizado y decía que la teología estaba hecha para mantener la economía de la Iglesia”.

El Obispo de Lázaro Cárdenas, Mons. Armando Antonio Ortíz Aguirre, habría recibido denuncias contra el sacerdote entre abril y mayo de este año, pero no abrió ninguna investigación a nivel diocesano ni estableció ninguna medida preventiva, sino que remitió al P. Tapia Bahena a un centro de rehabilitación para presbíteros.

En diálogo con ACI Prensa el 12 de agosto, Mons. Ortíz Aguirre confirmó que no ha establecido ninguna sanción contra el sacerdote, sino que ha abierto una investigación “a nivel, pues, personal”.

“El Padre Toribio está en un momento de rehabilitación, de formación, está retomando su vida, su conducta, su ministerio”, dijo el Prelado, que decidió esperar a saber “cuál es el diagnostico”.

“Si hay acusaciones, pues yo digo que hay que llevarlas al tribunal de la diócesis de México, que es donde él vivía, donde él realizó su labor. Era maestro, y creo que eso es lo más conveniente. De parte mía, voy a iniciar, estoy iniciando todas las investigaciones para ver qué es lo que hay de todas esas acusaciones”, señaló.

El Obispo de Lázaro Cárdenas dijo que no abrió un proceso formal en su diócesis tras conocer las denuncias porque esta “es muy pequeña y no tiene toda la estructura para hacer una serie de investigaciones. Por eso necesitamos la ayuda pues, en primer lugar, de diócesis que ya tienen toda la estructura”.

“Y en segundo lugar, yo creo que ahí es lo más conveniente, porque ahí (en Ciudad de México) está (el P. Tapia Bahena) y las personas que quieran acusarlo o que lo acusen no tendrían que mandarlas a que vengan hasta acá, porque estamos a ocho horas de la Ciudad de México”.

El Prelado reiteró que “yo ya tengo conocimiento de todo eso”, y por esa razón “yo le pedí al Padre que fuera, yo se lo pedí, que fuera a ese lugar de rehabilitación, para que él en primer lugar se atienda, vea qué es lo que ha sucedido”.

Mons. Ortíz Aguirre señaló que recién cuando se inicie la investigación formal se podrían tomar algunas medidas preventivas, como una suspensión “ad cautelam” mientras se realiza el proceso.

“Yo estoy por llamar al señor Arzobispo, al señor Cardenal don Carlos Aguiar, para pedirle que me apoye en ese aspecto”, expresó.

ACI Prensa intentó repetidamente contactar al P. Toribio Tapia Bahena vía telefónica y por mensajes de texto para conocer su versión y sus descargos a las acusaciones. A pesar de haber leído uno de los mensajes remitidos, hasta el cierre de esta edición no ha respondido.

Esta agencia pudo conocer que el Nuncio Apostólico en México, Mons. Franco Coppola, está al tanto de algunas denuncias contra el P. Tapia Bahena, y ha brindado una atención pronta y sensible a las mujeres involucradas. Sin embargo, Mons. Coppola habría subrayado que la responsabilidad final sobre el caso del sacerdote, y las posibles sanciones, corresponden al Obispo de Lázaro Cárdenas.

Lo que exige el Papa Francisco para casos de abusos por parte del clero

En su Carta Apostólica en forma de Motu proprio titulada “Vos estis lux mundi” (“Ustedes son la luz del mundo”), publicada en mayo de este año, el Papa Francisco instituyó una serie de medidas a ser aplicadas en las diócesis y arquidiócesis de todo el mundo para casos de abusos de menores y personas vulnerables.

De acuerdo al documento del Santo Padre, todas las diócesis del mundo deben establecer antes de junio de 2020 “sistemas estables y de acceso público para informar de los casos de abuso sexual y de encubrimiento de los mismos”.

Además, la norma obliga “a todos los clérigos, a los religiosos y a las religiosas, a informar a las autoridades eclesiásticas competentes de los abusos de los que tengan conocimiento”.

El Papa Francisco ordenó que las informaciones recibidas por un obispo “tienen que estar protegidas y ser tratadas de modo que se garantice su seguridad, integridad y confidencialidad”.

“Al que hace un informe no se le puede imponer alguna obligación de guardar silencio con respecto al contenido del mismo”, añade el Santo Padre.

Las personas denunciantes, indicó el Papa, deben ser tratadas por las autoridades eclesiásticas “con dignidad y respeto”, recibiendo “acogida, escucha y seguimiento, incluso mediante servicios específicos; atención espiritual; asistencia médica, terapéutica y psicológica, según sea el caso”.

Además, de no ser manifiestamente infundada la denuncia, la investigación debería iniciarse inmediatamente y no podría tardar más de 90 días en concluir, en coordinación con el Vaticano y el Arzobispo Metropolitano de la Provincia Eclesiástica.

“Los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas, y perjudican a la comunidad de los fieles”, aseguró el Papa en su Carta Apostólica.

“Aunque ya se ha hecho mucho, debemos seguir aprendiendo de las amargas lecciones del pasado, para mirar hacia el futuro con esperanza”, dijo, y precisó que “esta responsabilidad recae, en primer lugar, sobre los sucesores de los Apóstoles, elegidos por Dios para la guía pastoral de su Pueblo, y exige de ellos el compromiso de seguir de cerca las huellas del Divino Maestro”.





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