5 aspectos para tener en cuenta en los momentos de derrota


Emanuel Ginóbili cuenta cómo enfrentó lo que fue el golpe más duro en su carrera como basquetbolista de la NBA

Emanuel Ginóbili fue un basquetbolista que no sólo se retiró como una estrella, sino que se convirtió en uno de los pocos en la NBA en retirarse con más de 40 años de edad. Asegura que lo que le permitió continuar jugando en un ambiente tan exigente fue “un cambio de mentalidad”.

Siempre le había resultado muy difícil digerir las derrotas, pero en el año 2013 tuvo que enfrentarse a lo que sería el momento más duro de su carrera tras disputarse un partido en el que San Antonio cayó frente a Miami. 

Fue en ese partido donde se dio cuenta que lo más duro no era perder, sino aceptar que ya no podía jugar como antes. Tenía 36 años y creía que tenía la capacidad de hacer lo que podía a los 28, pero no era así. 

“Ese partido para ser campeones fue uno de los peores partidos de mi vida. Se me vino el mundo abajo. Fue duro por una realidad que me cayó ahí: me di cuenta claramente que no era el mismo. Podés leerlo, te lo pueden contar, pero es un golpe que nadie te enseña a vivir”. 

Así fue que comenzó un trabajo para poder seguir adelante y disfrutar de su nueva realidad. Un proceso de maduración que, como dijo en una entrevista para TyC Sports, consistió en “cambiar la cabeza” aunque reconoce que no fue un cambio automático y para nada fácil. 

Aceptar que tenemos límites 

“En ese momento tenía dos opciones: o me retiraba o empezaba a entender que tenía que ser otro tipo de jugador, con un rol distinto. Era eso o nada. O me amigaba con esa idea y seguía jugando o lo tenía que dejar, de lo contrario sería miserable jugando”. 

“Fue un receso durísimo en el que tuve que trabajar. Un proceso en el que me conocí mucho y empecé a entender y aceptar que no era el mismo. Eso significó luchar contra mi ego, contra mi autoestima y empezar a disfrutar del básquet de manera diferente”.

Valorar el trayecto

“No podía ser tan cerrado de pensar que si no salgo campeón es un fracaso, como si todo dependiera de un resultado o de lo que hiciste en las últimas dos semanas… ¿Y todo lo que pasó antes?” En los momentos de caída, con frecuencia nos centramos en ese momento puntual y nos olvidamos del proceso. “Es importante valorar más el trayecto que la meta”.

Buscar apoyo en los seres queridos

“La sanidad mental que tuve en gran parte la tuve gracias a mi esposa: su afecto, apoyo incondicional y generosidad fueron fundamentales para que esté bien. De mi mujer aprendí mucho y me ayudó mucho en el aspecto humano. Además desde el 2010 que fui papá, fue un alivio. Los chicos siempre me trataban con amor más allá de los resultados”. 

MANU GINOBILI

Instagram-@manuginobili

Entender que ganar es algo excepcional

“No conozco atleta que haya ganado más campeonatos que los que perdió. Michael Jordan  por ejemplo, siendo el mejor jugador de la historia, jugó quince temporadas: seis las ganó y nueve las perdió. Del mismo modo, en la NBA hay treinta equipos pero solo gana uno”. 

“Mi carrera profesional estuvo marcada más por fracasos que por triunfos. Con el tiempo uno comienza a mirar en perspectiva y va entendiendo que aunque cueste mucho aceptarlo, lo normal es perder y la excepción es ganar”. 

Aprender de la experiencia 

“Podría haber ganado un campeonato más pero no cambiaría nada. Una estrellita más en el CV…Totalmente irrelevante. Lo más importantes ni siquiera son los campeonatos. Son las historias, las experiencias, los amigos, el aprendizaje de los buenos y malos momentos. Eso es lo que te determina ser una mejor persona, un mejor padre, un mejor esposo y un mejor ciudadano”. 

El triunfo verdadero está en nuestra actitud ante lo que nos pasa en la vida. Esta es la enseñanza que Ginóbili comparte en su cuenta de Instagram remitiéndose al poema de Rudyard Kipling: “Si puedes encontrarte con el triunfo y el desastre y tratar a esos dos impostores exactamente igual”…tuya es la Tierra y todo lo que contiene, y —lo que es más— ¡serás un Hombre, hijo mío!





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